ODISEA Revista personal de revistas...





 

Odisea

GILBERTO RENDÓN ORTIZ HOME PAGE 

Derechos Reservados conforme la  ley

D.R. (2008)

 Ideas para hacer crecer 
Suplemento para chicos y grandes
  

Ingeniería del juguete
Juguetes oscilantes.  
Trompos, trompos, trompos.

Mis libros favoritos:

Literatura soviética para niños



Cuentos en línea de Gilberto Rendón Ortiz

Una canción de amor desentonada

Payasos

Temas locales

Cuando se hizo la luz en Cuautla

 

 

    
 Odisea  
Revista personal de revistas   Año III, No 3 

Notas olvidadas
Escribir para niños  

 Alguna vez platiqué sobre cómo abordar la corrección de un cuento. Esto ocurrió en un taller literario, sino es que en la escuela de escritores de Cuernavaca o en cualquier otro lugar. El caso es que encontré el borrador que preparé para dicha sesión. Veo que sobre corrección apenas se habla, pero sí del proceso de escribir un relato para niños. Veanse estas notas precisamente como el soporte de una plática un poco más extensa.

Primera parte

En esta sesión vamos a trabajar un poco alrededor de una de las últimas etapas de la creación literaria: la revisión del texto.

Parto del hecho de que a estas alturas, cuando uno participa en cursos, diplomados y talleres de creación literaria, ya se tienen una ortografía y sintaxis más que aceptable, además de un conocimiento práctico de la escritura literaria y, sobretodo, se ha leído bastante literatura para niños.

Por supuesto, una revisión final, debe comprender aspectos gramaticales y de estilística. Hay que hacer un concienzudo examen de los signos y la puntuación, hay que llevar la ortografía a nuestro mejor nivel, aún cuando nos digan que a García Márquez se la corrigen, no esperemos eso de nosotros. Y claro, hay que revisar el estilo: la riqueza del lenguaje, que no haya redundancias o consonancias involuntarias, ni abunden los lugares comunes, etc. Esto lo vamos a ver, pero hay otros aspectos, más sutiles a los que hay que prestar atención. La estructura del texto, el tono, la voz narrativa, el argumento, los personajes, el conflicto... Cualquiera de estos elementos tratados de manera incorrecta puede arruinar una buena historia, inclusive con la escritura más correcta o elegante.

De mi experiencia personal, he comprendido que es mejor abordar la hechura de un cuento o novela, sin cometer errores crasos desde el principio, errores que, una vez terminado el texto, sean difíciles de corregir, pues se alterarían otras partes del relato o se obligaría uno a reescribir buena parte de la historia. De ahí, mi propósito es hacer una revisión de todo el proceso de escritura, desde la idea misma y sus motivaciones, hasta las últimas correcciones, para que paso a paso los errores más comunes se hagan de lado y el trabajo de corrección al final sea más fácil de abordar.

La literatura para niños y jóvenes se ajusta a las mismas leyes de la literatura en general. Lo que varía son cuestiones particulares, como el tono, la intensidad del conflicto, el punto de vista, la construcción de los personajes, el predominio de la acción y el diálogo sobre la descripción, las técnicas de aproximación literaria al joven lector, y otras características que la hacen particular como obra literaria.

Empecemos antes que nada con remarcar algunas características de la LIJ. Todo a vuelo de pájaro, pues son cuestiones que ya ustedes vieron y han estudiado. 

Lo que distingue a un buen texto:

1º Una buena idea central. Un ejemplo, en Fantasmas escolares, dos pequeños fantasmas se materializan en una escuela y pasan como nuevos alumnos. La idea es magnífica y me encantó como inicio. Luego pasa cualquier cosa, algo trillado y se cae, pero como idea inicial fue muy buena. La LIJ es tan generosa que nos brinda la posibilidad de las más sencillas a las más fantásticas ideas: el melocotón gigante, la fábrica de chocolates del señor Wonka...

2º Personajes atractivos, interesantes. Ya que el personaje es el centro de la historia, no debemos descuidarlo. La LIJ nos obsequia muchas posibilidades al respecto, desde seres imaginarios a personas reales. En La Casa de la Madrina, conocemos a Alexandre y Vera, dos niños encantadores; pero también un pavo real. En El caballo y su niño, tenemos precisamente a Shasta, el niño, y a Bri el caballo, como los personajes protagónicos. Todavía más, en El sofá estampado es un armadillo enamorado de una gata de Angora; y en El Bolso amarillo, Raquel, la niña escritora, se acompaña hasta de un paraguas amigo. Tenemos también al trol Mumin, a  Pipas Mediaslargas, una niña superfuerte y a toda clase de personajes más próximos a la realidad.

  Un punto de vista original. Se refiere al punto de vista del protagonista: la historia que pasa a través de sus ojos, sus sentidos, sus emociones, sus sentimientos. Si bien La casa de la madrina es un relato en tercera persona, refleja fielmente lo que Alexandre piensa y siente; en cambio en El bolso amarilllo, de la misma autora, Lygia Bojunga, el relato en primera persona hace más evidente el punto de vista.

4º El predominio de los diálogos y la acción sobre la descripción. La acción a través de diálogos funcionales, que avancen la historia.

5º Un conflicto real que interese al lector a cuya edad se dirige el relato. Si el personaje no enfrenta un problema a resolver, no habrá acción dramática. En El bolso amarillo, Raquel sufre las consecuencias de ser la menor de la familia, la de ser niña y la de ser diferente. Sus problemas están presentes, pero comienzan cuando ella escribe cartas a amigos imaginarios.

Hay tres actitudes típicas del protagonista en su enfrentamiento con los problemas o el conflicto:

a) El personaje sabe lo que quiere. Pretende hacer algo: Como el cerdito que quería bailar ballet profesionalmente (Edy Lima). O el pececito que deseaba cantar opera (Ricardo Mariño)

b) El personaje desea cambiar su situación actual. La pobreza, la soledad, la discriminación, adaptarse a la nueva escuela o vecindario. Son las circunstancias las que lo obligan al cambio. Alexandre busca la casa de la madrina, para salir del abandono y la pobreza. Raquel no quiere seguir siendo menospreciada por su propia familia.

c) El personaje se enfrenta a su conciencia. Algunos de los cuentos de Beisbol en abril, confrontan al personaje con sus valores morales.

6º Los motivos del protagonista deben ser convincentes.

Es distinto que el niño quiera un perro a toda costa, porque todos tienen uno o porque es muy bonito, a que quiera un perro porque está sólo y desea un amigo. La historia es más fuerte si las motivaciones del personaje nos convencen.

7º Una trama emocionante para culminar en un buen clímax.

Hay que hacer sentir al lector emociones. Llevarlo a sonreír, a preocuparse, a morderse las uñas, a interesarse plenamente en la vida del protagonista.

Lo haremos a través del conflicto o las oposiciones y problemas que encuentra el personaje para salir avante.

La naturaleza del conflicto y las oposiciones pueden ser también de tres clases:

a) Conflicto con la naturaleza, con el medio ambiente. Puede ser una tormenta, los peligros de la selva, del desierto; perdidos en una montaña...

b) Conflicto consigo mismo. El dilema moral, sobre lo que se quiere y lo que habría que hacer.

c) Conflicto con un antagonista, con otro personaje. En Matilda, los personajes antagónicos son los padres y la directora de la escuela. En otro caso, el antagonista puede ser un amigo que no comparte puntos de vista y en situaciones difíciles esto complica las cosas, como pudiera ser si se pierden en la selva. En una competencia, el rival pudiera ser el antagonista principal.

8º Un argumento interesante, creíble. Podríamos citar docenas de buenas historias y veríamos que lo creíble e interesante está en la manera de abordarlo.

9º El relato debe cumplir con la estructura propia del cuento, de la noveleta o de la novela, es decir: el planteamiento, el desarrollo, el nudo o clímax y el desenlace.

10º Un estilo propio. Lo que hace único el estilo de un autor es la autenticidad. No se trata que escribamos como James Berrie o como Tove Jansson, sino como nosotros mismos. No se trata de que seamos capaces de hermosas florituras con el lenguaje, sino de escribir con viveza, con fuerza, con toques que agreguen vida a las palabras.

Aprendamos de los grandes maestros de la literatura universal. Ellos lograron crear personajes atractivos y un estilo vivo.

El escritor para niños y jóvenes se forma leyendo literatura para niños y jóvenes, toneladas de libros del género. Doy por sentado que conocen a los principales autores. Félix Salten, Frank Baum, James Berry, Nikolai Nosov, Yuri Olesha, Michel Ende, Roald Dahl, Astrid Lindgren, Tove Jansson, etc., y a algunos contemporáneos, que podemos darnos el lujo de leer poco a poco y no conocer a todos.  Los libros son los mejores maestros del escritor

11º No se puede escribir para niños y jóvenes sin tener sentido del humor.

Esto, pues en cuanto las características que aprecio en el relato.

Pasaremos ahora al proceso creativo.

 

En la página central 

Tachtli

Ponencia de Elena Dreser

Hacer de la lectura, no un trabajo escolar o bajo el cuidado de la escuela o el bibliotecario, sino una actividad lúdica, placentera e íntima sin apremios didácticos y pedagógicos, realizada en el propio hogar.
 
 

Una raya

 

 (c) Copyright Gilberto Rendón Ortiz  2008